El reloj biológico suena insistentemente para Jennifer Aniston desde hace algún tiempo, y parece que la actriz ha decidido al fin dejar de hacer oídos sordos. Con sus recién estrenadas 40 primaveras, Aniston se ha planteado muy en serio comenzar a buscar donantes de esperma que le faciliten el camino a su ansiada maternidad.
El tema de los hijos fue el causante, además del ciclón Angelina que se cruzó por medio, del divorcio de Aniston con Brad Pitt, ya que el actor tenía muchas ganas de ser padre, mientras que ella deseaba poder centrarse un poco más en su carrera para quitarse el sambenito de “Rachel, la de Friends”.
Ahora, varios años después y una vez que ya ha logrado encauzar su carrera cinematográfica tal y como ella quería, ha llegado el momento de dejar el trabajo a un lado para dedicarle más tiempo al terreno personal.
Pero por más que ella lo intenta, el hombre perfecto no acaba de llegar a su vida (me da la sensación de que la Aniston es de ésas que, cada vez que tiene una cita, se pregunta si ése es el hombre con el que le gustaría que sus futuros hijos pasen los fines de semana). Su último fracaso amoroso ha sido con John Mayer, al que dejó entre otras cosas por su adicción a internet. Aunque creo que la inmadurez de él también tuvo algo que ver.
La actriz tiene pendiente el estreno en nuestro país de una comedia en la que a su personaje le pasa lo mismo que a ella, que quiere tener hijos pero se encuentra con la oposición de su recién estrenado marido (Owen Wilson), y una terapeuta les recomienda que compren un perro para ver si están preparados para la paternidad.
Finalmente, y ante el insistente tic-tac de su relojito biológico, Jennifer ha decidido que no puede seguir esperando al hombre perfecto, y se está informando sobre tratamientos de fertilidad e inseminación artificial, aunque es cierto que aún no ha descartado la posibilidad de la adopción. Jenni, no seas tonta y adopta, que así no pierdes el tipín, ni te salen estrías o varices. Y bueno, también por darle un hogar a algún niño que lo necesite.
Vía | www.eleconomista.es
Fotografía | www.people.com
Comentario anterior