Es obvio que la misión de los estilismos de Lady Gaga en sus conciertos es no pasar desapercibida, o incluso en algunos casos, provocar pesadillas a las personas que los miran fijamente durante más de tres segundos. O, en casos extremos, en vez de pesadillas, traumas psicológicos irreversibles. Pero el caso de hoy es una excepción, porque Lady Gaga ha sacado a relucir su lado más infantil, y se nos aparece envuelta en burbujas de jabón.
Bueno, a ver, de jabón-jabón no eran, eran de plasticucho. A mí la verdad es que me dan ganas de reventarle las pompas, como se hace con los plastiquitos en los que vienen envueltos las cosas frágiles. Ojo al dato a esos zapatos de plástico, miedo me da pensar cuánto le sudaron los pies ese ratito, y cómo acabaron oliendo los susodichos. La palabra “plástico” tres veces en el mismo párrafo no dice mucho a favor de su estilo.
Me pregunto si este retorno a los juegos infantiles tendrá algo que ver con sus deseos sexuales de encandilar a los tres pipiolines de los Jonas Brothers. Sólo le falta andar diciendo eso de “dejad que los niños vengan a mí” (sobre todo de tres, en tres). Sigue leyendo para ver el modelito completo.
Lo que hubiese tenido mérito de verdad es que se hubiese puesto sólo las burbujas sin ese body de color braga de abuela debajo. Entonces sí que hubiese conseguido acaparar todos los flashes en kilómetros a la redonda… Aunque el precio a pagar en concepto de trauma hubiese sido demasiado elevado…
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