
Lindsay Lohan se ha comprado hace poquito una casita en Hollywood Hills y le ha faltado tiempo para líar un escándalo. Quién sabe si lo que quería era inaugurar su casa, celebrar su trabajo en Fornarina o qué, pero lo cierto es que el pasado sábado, por la noche, montó una fiestuki.
La chica debía estar pasándoselo en grande porque la música estaba cada vez más alta, incluso ya a altas horas de la noche. Tanto es así que los vecinos acabaron hartos y a las 4:20 estaban llamando a la policía. No creo, por eso, que la poli les dijera que probasen a llamar a la puerta de Lindsay y le dijeran que bajase el volumen, que es lo que hace la policía al otro lado del charco, o sea España.
¿No parece que la actriz esté siguiendo ningún tratamiento para dejar el alcohol y las drogas, no? Aguantar la noche a base de zumos y redbull me parece más que improbable para una amante de los excesos como Lindsay; pero nunca se sabe.
Vía | www.anythinghollywood.com
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