Mario se va soltando la melena con cada semana que pasa en Operación Triunfo 2009, y ha pasado de ser el más tímido y discreto, a señalarse como un chico tan bromista o más que Jon y Samuel. Yo creo que lo que le ha pasado es que ha flipado un poco cuando ha visto el apoyo que tiene por parte del público, porque ni él mismo se imaginaba que pudiera tener tantas fans fuera de la Academia.
El primero en sufrir sus bromas ha sido el propio Jon, con el que Mario ha desarrollado una camaradería increíble. Les tocó firmar discos juntos, y es de imaginar el caos que se armó cuando ambos se pusieron a bailar encima de las mesas en las que tenían que estar firmando. Las fans gritaban histéricas, y no sólo las más jovencitas, sino también algunas abuelas. Y Silvia no ha sido la única que se ha reencontrado con su pareja entre autógrafo y autógrafo, sino que la novia de Jon también apareció por el Carrefour, y se fundieron en un romantiquísimo abrazo con beso incluído.
Y precisamente por esto, ha sido objeto de las burlas de Mario, que no ha parado durante las horas siguientes de meterse con él e imitar los ruiditos del morreo con su chica. Menos mal que Jon tienen mucho sentido del humor (si no, no sé cómo hubiese sobrevivido a Risto).
La siguiente en convertirse en blanco de las bromas del triunfito ha sido Cristina, a la que no ha parado de preguntarle si saldría en la portada de Interviú cuando salga de la Academia, a lo que ella contestaba que sí (tono irónico on), y se ponía en pose sexy para mostrarle cómo iba a posar.
La verdad es que estas tonterías se agradecen, ahora que Samuel, que era el alma de la fiesta, ya no está en el programa. Lo cierto es que estos ratitos hacen la vida en la Academia mucho más llevadera.
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