
Dice que fue a La Noria sin que le pagaran, y que televisivamente está en paro. “Los favores recibidos creo habértelos pagados”. Así hablaba Risto Mejide en La Noria sobre Operación Triunfo. Cuenta que piensa que a él no le hace falta gustar, porque además está seguro de que gusta a mucha gente (qué contradicciones tiene la vida, madre mía). Hacía como que iba sereno, tranquilísimo, como él es en el papel que a él le gusta hacer, ya que él mismo habló de sí mismo en el jurado como de “el papel que yo realizaba”, aunque al preguntarle si era o no un personaje dijo que no tenía que convencer a nadie de nada. Él le cae bien a Mainat pero no a Cruz, que son los productores de OT, y esa es la explicación de por qué lo echaron.
Contó que, mientras estaba de jurado se pasaba la semana entera viendo vídeos, y que nadie más hacía eso, que tenía muchísima información para hacer sus juicios, que por eso le salía tan bien “como si fuera fruto de un guión”. “Si ser capullo es ir a un sitio y decir lo que piensas, prefiero ser un capullo”. Vamos, que él es el que mejor curraba de todos, aunque no se lo crea nadie.
De Ángel Llácer dijo que es un pelele de la productora y que le da mucha pena meterse con él, igual que le daba mucha pena meterse con los fracasitos. Entonces, a mí me da mucha pena de Risto, que trabaja con tanto dolor… y yo creía que no era humano… y vino otra contradicción “deseo tanto la felicidad de Ángel Llácer como una patada en los huevos”. Estaba poco fino.
Las gafas las lleva por timidez, eso confesó, y que así se las quita y va a comprar el pan sin que lo conozcan. Estaré atenta ahora, no vaya a ser que lo tenga al lado en la cola del Hipercor y no lo vea para contaróslo. Sobre la música en OT dijo que podía ser un programa muy bueno, pero que sólo hacen “cutres versiones de canciones que ya existen”, y además que, en España hay muy buenos profesores para que pongan a esa gente.
Mario, el ganador, no sólo no se libró de sus críticas, sino que, como buen pelota ha declarado que “no decía cosas tan graves”. Risto insistía en que no se acuerda de él, que es el pegote que se ha tirado desde que Mario salió ganador, como si Mario fuera poco recordable o, como si él, Risto, tuviera memoria de pez (o las dos cosas, vete tu a saber la intención de chiste del maestro del sarcasmo). Cuando la entrevista llevaba 25 minutos sacó el tema de su libro, diciendo “ese libro del que no hemos hablado”. Vamos, que él va a lo que va. A estas alturas la entrevista era bastante aburrida, me pregunto yo qué será del programa de Risto futuro si va a ser así de aburrido desde ahora… en ese programa tratará de hacer lo mismo que con los triunfitos, pero esta vez criticando a los que están arriba, a los que tienen más poder, aunque “me tenga que exiliar luego”.
Al final hablaron del libro, de su libro, el libro que ha escrito, del libro que ha publicado y un poco más del libro, con lo que se quedó tranquilo. Aquí esta todo, por si os apetece ver al Risto nuevo, personaje que intenta perfilar el propio Risto, sin mucho éxito.
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