
La historia de amor de Kylie Minogue y Andrés Velencoso está cada vez más afianzada. Si hace poco los descubrimos esquiando juntos, ahora el escenario elegido para pelar la pava han sido las calles de Barcelona.
En lugar de ir en coche o en taxi, la pareja decidió ir dando un paseo desde un conocido centro comercial cercano al hotel donde se hospedaban, y en el que habían pasado unas horas, viendo escaparates suponemos, porque comprar compraron poco (cosas de la crisis) ya que a la vuelta no llevaban ninguna bolsa que diera fe del espíritu derrochador que se le atribuye a la cantante.
O puede que fuesen al cine, para hacer manitas en la última y oscurísima fila (mmm… Se me va el santo al cielo al imaginarme a Andrés Velencoso en la última fila de cualquier cine), o para hacer, como si de enamoradizos adolescentes se tratara, guerra de palomitas de maíz (¿Os habéis fijado que las palomitas son perfectas para comer en el cine? Claro. Porque como ni dan sed, ni se quedan entre los dientes, ni ensucian…) (vale, a la mierda mi fantasía de Velencoso en el cine, después de imaginármelo con restos de maíz entre los dientes…)
A la salida ella intentó pasar desapercibida, y se ocultó tras su capucha y sus gafas de sol, pero aun así no pudieron dar esquinazo a todos los periodistas que andaban al acecho y que los cosieron a preguntas en cuanto se les pusieron a tiro. Sin embargo, no hicieron ningún tipo de declaración aunque, eso sí, no perdieron la sonrisa ni un minuto.
La primera noticia que tuvimos de sus amoríos fue la aparición juntos en el cumpleaños de Dita Von Teese, pero en realidad se conocían de antes. Kylie andaba buscando un rostro para la campaña de su nueva fragancia masculina (campaña de la que podremos disfrutar en breve), y él se presentó al casting. Así que lo que empezó siendo una relación profesional, al final terminó con un romance que, de momento, parece ir viento en popa y a toda vela.
Fotografía | www.livingtv.co.uk
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