
Seguro que esta cara os suena mucho, y no lo digo porque sea Mariah Carey, que eso es obvio; más bien es porque el careto de borracha que me lleva la cantante es algo que hemos tenido también nosotros en algunas de esas noches de discoteca desenfrenadas. ¡A que sí!
La diferencia en estos casos es que, si eres famosa, pues tienes a un fotógrafo al lado que te va a retratar y se va a enterar de tu cogorza el mundo entero. ¡No se les escapa una a estos señores!
Viendo, por eso, la mirada perdida que tiene y la sonrisa tonta que se le ha quedado, no sé si será que se ha pasado sólo con el alcohol o es que le ha dado caña a los porros también. Es simpático mirarla en la fotos, está tan petrificada que parece la réplica de ella misma en cera. ¿En qué estaría pensando Mariah en esos momentos de eterna felicidad?
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