
Con un vestido de lentejuelas plateadas haciendo las veces de su segunda piel, Uma Thurman ha posado muy sensual y segura de sí misma para la portada del número de octubre de la revista W Magazine. Labios en rojo intenso, y mirada muy marcada con sombras difuminadas en negro, su maquillaje recuerda al de las grandes divas del cine mudo.
Porque la protagonista de Kill Bill en el fondo tiene un poco de diva camaleónica, aunque haya tenido que dejar su carrera relegada a un discreto segundo plano desde que nacieron sus dos hijos, Maya y Levon, de 11 y 7 años de edad respectivamente.
Pero ahora que los niños ya tienen una edad, Uma se está replanteando volver a darle un empujoncito a su vida laboral, porque dice que, ahora que sus hijos son un poquito más independientes, necesita volverse algo más egoísta, y hacer aquello con lo que disfruta y en lo que es realmente buena.
Y para su regreso a la gran pantalla, nada mejor que un largometraje titulado ‘Motherhood’ (’Una mamá en apuros‘), en un papel que en sus circunstancias le viene como anillo al dedo. Respecto a los rumores de infidelidad por parte de su ex marido y padre de sus hijos, Ethan Hawke, que en 2005 acabaron desembocando en divorcio, Uma prefiere guardar silencio, ser optimista, y mirar siempre hacia adelante.
Seguro que tanto optimismo tiene algo que ver con su compromiso con Arpad Busson, ex de la modelo Elle McPherson. Aunque aún tendremos que esperar para ver a la actriz pasar de nuevo por el altar, porque dice que, aunque eso ocurrirá algún día no muy lejano, no se plantean ninguna fecha concreta, y que darán el paso cuando se sientan preparados.
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