
Con lo mucho que se quejó en su momento Eugenia Silva contra los de la revista Vanity Fair, por publicar un pezoncillo suyo de refilón en una portada, para la que por cierto había posado desnuda (que no sé yo a qué vino tanta sorpresa y tanta indignación).
Pues eso, que con lo que cobraría por la dichosa portada, y no quería enseñar nada, y ahora sin cobrar, va y tiene un descuido playero de esos que tanto nos gustan y que le deja con el codiciado pezón al aire.
Ocurrió la semana pasada en playas ibicencas, a donde la modelo se había trasladado para asistir al bodorrio de su amiguísima, la también modelo e “intento de actriz”, Marisa Jara. Menos mal que al menos a Eugenia le va de miedo en el terreno amoroso, ya que su relación con Sasha Pesko, con el que comenzó a vérsele este verano, está cada día más consolidada.
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