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Blanca tiene una cita con Josep, el pretendiente más feo y esperpético de todos los que ha tenido y tiene Blanca en Mujeres y Hombres y Viceversa, y él lo único que se pone a hacer es charlar sobre sí mismo, sobre que si los demás, que se quiere ir, que está harto. Y a Blanca, que quería una cita romántica, todo esto no le ha gustado nada…
Luego ponen la cita con Aitor, y ella sigue con cara de palo, el muchacho lo intenta, lo intenta de verdad, pero es que si no se puede no se puede, y además es imposible. Eso sí, le da besitos (en la cara) diciendo que tienen todos que pasárselo genial. Blanca no está muy convencida con él.
Volvemos a plató y tenemos, desde el principio, a Raúl sentado en una silla de la mesa de camilla, como si no fuera pretendiente oficial. El rollo este de las sillas y los tronos, y los sillones, me desquicia. ¿Tan importante es dónde se siente uno en ese programa para su estatus real de conquistador oficial o no? no lo entiendo, seré cortita.
Además, la cara de Raúl es un poema, pero no dice nada, estamos todos expectantes a que hable, porque tiene algo que decir, mientras, Blanca, mira muy seria todo el rato a todo el mundo. Esto es un misterio misteriosísimo. ¿Qué quiere Raúl?
Al final, nos hacen la jugada, y dicen que cortan para seguir grabando lo que Raúl tiene que decir. Y ahora no sé qué pensar. ¿Le dará otra vez por decir que él sabe que no tiene nada que hacer con Blanca porque él nota que Blanca no lo quiere? el piano, va a ser por el piano, si no canta, Blanca se queda pocha. Mañana sabremos la resolución. Qué malos son (los organizadores).
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