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El culito de Jenni parece que va a seguir sentado en su trono de Mujeres y Hombres y Viceversa por mucho tiempo todavía, porque cada vez le traen más pretendientes, y eso que hasta hace poco el único que le había quedado ahí era el guapísimo de Toño. Pero como todavía no se deciden, y le han cogido mucho el gusto este de salir en la tele, los chicos no se van y prefieren seguir sentados hasta que la pija se decida a algo.
Nos pasan entonces el encuentro decimonoveno (por decir algo) entre Jenni y Toño, donde se la pasan desde el principio con super malos rollos. Ella está a la defensiva, y él con pocas ganas de dar explicaciones. “Cuando te he cogido para la cita has dicho Joder” le salta Jenni, que le fastidia que cuando le habla, el otro no le mira, y le dice que si que es cierto, que le cuesta mucho mirarla fijamente… ¿vergüenza?, ¿arrepentimientos?, ¿atracción?. Quién sabe…
Están ahí de rifi rafe y coge el tío, se harta de los despechos de la catalana, se levanta y se va. Ella se queda llorando y diciendo que “estoy harta de que me vacile, ¡harta!, a ver si se baja de la nube”, porque cree que el chico ha cambiado desde que está en el programa. Paran ahí la cita y vuelven al plató, donde Emma le pregunta lo que nos preguntamos todos: ¿Por qué están enfadados? ¿Por qué siempre están así?
Personalmente no entiendo qué quiere Jenni de Toño. Supongo que lo que no quiere es que sigan habiendo rumores de que se ha liado con otras, pero es que ella poco tiene también que perdonarle a él cuando también ha tenido sus escarceos (recordemos a Pedro) fuera. Si es que tienen el rollo de la gata flora. Y encima se justifican diciendo que quizás todavía necesitan tiempo. Por dios, ¡que se vayan ya! Son un quiero y no puedo, y mientras se deciden, siguen calentando sus puestos en el programa.
Miriam les define muy bien: “son los amantes de Teruel, tonta ella, tonta él”. Y sí, de tontos tienen bastante… o ni un pelo, porque ahí siguen ganando dinero y fama al mismo tiempo.
Le preguntan a Toño entonces que si ve a Jenni como a la madre de sus hijos, y él dice que no, que la ve como a “una posible chica mía fuera de aquí”. Virginia le echa en cara que para él estar ahí es un chollo, porque “tienes una relación medio formal con una, haces lo que quieres con el resto fuera, y encima ella te lo consciente”.
Entra entonces un nuevo pretendiente llamado Nacho para intentar conquistar a Jenni, y se le ve un chico tranquilito y nervioso. Dice que le gusta “mucho, mucho” la catalana, y que se sintió identificado con lo que ella pide de los hombres (un chico sencillo, con quien poder tener algo serio…). El tío es una copia de David Bustamente, pero más guapo.
A Jenni le ha molado, él y todos los nuevos que han entrado, y su pobre Toño ahí sigue sentadito, sin saber todavía que esperar de ella.
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