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El gallego de Granjero Busca Esposa ha abierto la caja de los truenos de esta edición, no eligiendo a Ivana, que ha respondido con sed venganza y con ganas de dejar sembrada la semilla del mal rollo.
Después de que Santi confesará su relación clandestina con Eli, y de que Ivana hiciera de tripas, corazón para mantener su compostura estirada (bien podría ser profesora de protocolo en un reformatorio), las indirectas y preguntas comprometidas han sido un continuo.
Durante una mañana de trabajo en el campo, en la que Eli no puede participar por sentirse indispuesta, Ivana le pregunta si se arrepiente de su decisión. La respuesta de Santi nos ha dejado helados: “es una decisión que he tomado y tengo que tirar para delante”. ¿A eso le llama amor? Si soy Eli, le dejo compuesto y sin novia.
Tras estas frases más propias de Cromañón que del poeta que presumía ser, Ivana se va sintiendo fuerte y sigue metiendo el dedo en la yaga. Así, la valenciana cuenta ante Eli y Santi como el granjero le dice a Eli que está enamorado y a ella, lo contrario. Lo de esta chica es mala leche. Si bien Eli luce el tatuaje (podéis llamarlo también penitencia) de la cara de su supuesto padre en toda la espalda, me jugaría algo a que Ivana luce en alguna parte escondida de su cuerpo el 666. Hay que ver lo que consigue el despecho.
Eli, durante todos los enfrentamientos, ha mostrado una actitud mucho más inteligente que otras durante el programa, sabiéndose mantener al margen para que no le salpicara. Ivana ya conseguía sola con su actitud el rechazo de Santi.
Al final Santi se ha declarado y ha pedido formalmente a Eli que se quede en la granja. Si la ha elegido sobre todo por su disponibilidad para mudarse a la granja –qué prisas tiene este hombre…-, es normal que al chico ahora le entren las ansias. Dice el refrán que “vísteme despacio que tengo prisa”. Y Santi va tan acelerado que esta historia no tiene la mejor de las pintas.
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