
El eterno chico rubio de ojos azules de mis sueños, mi amor platónico desde que tenía 12 años, el perfecto antigalán por tener la cabeza gorda pero ser guapo hasta la muerte, es decir, Leonardo DiCaprio, y Bar Refaeli, esa novia suya (tan caprichosa, y tan poco merecedora de su amor) siguen hablando sobre casarse o no casarse. La chica, ahora, no contenta con tenerlo, anda con requisitos. Y es que yo no se por qué el cielo es tan injusto y por qué Dios le da legañas a quien no tiene pestañas. Ahora quiere la niña que mi Leo se convierta al judaismo. Ella es judía.
Según la prensa americana, se ha atrevido a darle un ultimátum a Jack Dawson (Titanic) y le ha pedido que se convierta al judaísmo para casarse con ella. Sigo repietiéndome, “que injusta es la vida, qué injusta es la vida”. Porque encima, ya hemos leido en varias ocasiones en varias revistas, que Leo ha dicho que le gustaría que Bar fuera la mujer de su vida. Bueno, seamos positivos, aun hay esperanzas, ha dicho que “le gustaría que fuera” no que lo sea, todavía esa mujer, puedo ser yo, o cualquier lectora cotilla que se lo proponga, porque todo es ponerse.
Los rumores dicen que la israelí tiene hecha una promesa con su padre, le prometió casarse con un judio, y de ahí viene todo el lío. Pues nada, Bar (menudo nombre, en mi pueblo el Bar más famoso se llama Bar Rafael, no es broma), tú ahí dura con él, pero eso sí, si lo dejas, no te preocupes, que siempre habrá alguna buena samaritana esperando para consolarlo. ¡Qué bonito es soñar!
Bueno, en esta ocasión, embargada por la nostalgia (y la envidia) me quedo con el vídeo resumen de Titanic, que como sólo la he visto 27 veces, necesito un poco más (esto no es exageración, es la realidad de mi vida, alguna vez los cotillas cotilleamos sobre nosotros mismos).
Vía | www.revistacuore.com
Fotografia | www.vanityfair.com
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