
Álvaro ha montado una cita en plan Pretty Woman para las chicas en I Love Escassi, ha elegido a dos maduritas y a una de sus favoritas, la benjamina Sandra, que para tener 18 años desfila en ropa interior y coquetea como si llevara toda la vida haciéndolo. La única que se ha quejado de que las hayan tratado como un trozo de carne ha sido Alicia y le han hecho pagar por ello, porque el jinete sólo ha elegido a Sandra y a Esther para continuar la cita, que han sido las que han enseñado cacho más alegremente. El jinete se ha llevado a las dos chicas a dar una vuelta por Madrid en Rolls Royce y regando la cita con champán. Escassi ha sacado a la mayor del coche y, ante la mirada, de Sandra, le ha dado el segundo anillo de la semana porque, según él, le ha demostrado paciencia… ¿pero esto no iba de amor? ¿busca una paria o una novia?
Sandra, en un principio, ha parecido no dejarse afectar por la situación y querer seguir luchando. Y luego hemos entendido su actitud deportiva: se beso con el jinete fuera de cámaras y Esther la ha descubierto ante todas sus compañeras y se ha armado la marimorena, porque fue ella quien se lo pidió.
Tras la bronca entre las chicas, Álvaro invita a la gallega con más carácter, Cristina, para pasar el día entero junto. La ha llevado a un restaurante para que le cocine: ¿no debería ser al revés? La peor parte ha llegado después cuando todas las chicas se han presentado para estropear la cita a Cristina. Si alguna de las pretendientas se mordiera la lengua, moriría envenenada.
El jinete se ha enfadado con la organización al ver llegar a todas las mujeres, ya que se trata de la segunda faena que hace a la gallega tras darle una caja de anillo vacía, pero lo hace con la boca pequeña y con una pose tremendamente fingida. Aquí hay más guión que en Lost con una gran diferencia: Álvaro es muy mal actor.
Cristina se ha negado a cocinar para el resto y se ha sentado con las demás a la mesa, donde se ha enganchado con Isabel –una de las favoritas y una poetisa frustrada (afortunadamente para el resto del planeta) a juzgar por su notita durante la cena- que aún alucina con que el jinete no le haya dado el anillo todavía. Durante la comida se ha vuelto a montar una bronca tremenda con la historia del beso a Sandra y ella y Esther han acabado llorando. Sandra y Álvaro tienen una versión muy diferente a la de Esther y todo apunta a que mienten. A Sandra se le han visto los pocos años y se ha puesto a llorar injustificadamente.
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