
Lo de convertirse en ídolo de masas puede ser un chollo: las marcas comerciales te ahogan en regalos para que te pongas sus productos y con suerte aparezcan en la foto de algún paparazzi, no hay que hacer colas en tiendas ni restaurantes y tu cuenta corriente sube como la espuma. Pero también tiene sus inconvenientes: mirad si no qué le ha ocurrido a Lady Gaga.
Lady Gaga daba un concierto en Japón en el marco de su gira Monsters Ball, con todas las entradas vendidas desde hacía días y con una escenografía tan espectacular –y particular- como es habitual en sus shows, cuando una fan enforverecida aprovecha un descuido del equipo de seguridad y salta al escenario desde la primera fila.
La cantante de Bad Romance sigue con su actuación, apartándose de la fan –vaya a ser que le dé por atacarle que hay gente para todo…- y seguramente alucinada de que esa muchacha haya llegado hasta allí.
La fan acaba arrodillada ante su ídolo como si le estuviera rezando o suplicando (esta chica no se tuvo que tomar la pastillita de cada día…), y los bailarines –que precisamente escuálidos no están- acaban cogiendo a la seguidora de brazos y piernas y sacándola del escenario como si fuera un saco de patatas.
Pero Lady Gaga sigue con su actuación como si tal cosa, que el resto de su público no tiene la culpa de que algún fan –a los que llama “Little Monsters”- esté algo más perturbado de lo estrictamente sano.
Fotografía | www.ladygaga.com
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