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Hoy podemos saber por fin cómo terminó Virginia después del programa de Mujeres y Hombres y Viceversa en el que Óliver se fue llorando: “me fui una mezcla entre bloqueada, un poco cabreada por no saber muy bien yo lo que había dicho ni lo que no había dicho ni saber cómo llegamos a la situación a la que llegamos”. Y comenta que nunca se había ido de ningún programa tan mal, ni siendo pretendienta en sus tiempos.
Comenta que al salir llamó a todo el mundo, que llamó a Pipi y a los demás para tener opiniones, pero que aun no ha visto el programa y quiere verlo para saber de verdad qué es lo que pasó. Y Amal se pone a llorar recordando todo lo que pasó.
“Es que no se merecía haberse ido así”, eso dice Amal. Parece que no parece bien que dejara así su trono… ¿pero se ha ido de verdad? A mí me da que va a volver, por mucho que llorara y mucho drama que hubiera. Emma dice que van a ver si puede ir al plató para ver si está más fuerte.
“Yo no sé si vendrá o no vendrá y que cuando venga imagino que recordaremos los vídeos y ya terminaremos con el tema”. Y decide cambiar de tema, porque sí. “Me gustaría que la nueva etapa de Silvia fuera distinta” y va Silvia y suelta, toda digna “como yo quiero seguir en mi reinado…” Vamos, que se cree la reina de algo. Y en un momento todos los del plató se ponen a bailar.
De esto pasamos al momento diario de bronca de Tamara con Silvia, en el que Silvia le dice que se mire lo de la mandíbula tan desencajada y la llama caramono y Tamara le contesta y le dice que se parece al pez de la sirenita. Cita sosa con Albert, el Mr. Gay que en plató acepta que sus citas son sosísimas porque no se relaja con las cámaras.
Y de repente entra un pretendiente nuevo para Amal, con una darbuka, y Amal se marca otro bailecito sexy pero un minuto después le dice que se vaya porque no le gusta… aucinante, pobre chico.

Entra otro muchacho, un muchacho enorme con una camisa roja que le dice cosas bonitas a Silvia, resulta que es el exnovio de Yola Berrocal, pero a Silvia no le gusta. Se llama Mario Alberto y antes de irse quiere cantarle una canción a Silvia que se muere de risa en su cara.

Bailan un poquito juntos, y hombre, bailar sí que sabe, pero es un poco feito, tiene el pelo como si fuera un casco… al final la ha convencido y se queda para conocerla. Pero os lo digo ya, eso no tiene futuro…
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