
Belén Esteban tiene casa nueva, un gran chalet que ha amueblado por el módico precio de 50.000 eurillos de nada, y ahora resulta que hay problemas, así que aprovechando que tiene un programa en la tele, Sálvame, lo que hizo es protestar en público: “Todavía no me he mudado allí, lo que tienen que hacer los paparazzis y las agencias es no dar el coñazo a mis vecinos, porque todavía no he dormido allí”.
Resulta que fue al cole nuevo de Andrea y la siguieron los periodistas, así que añade que quiere tener una vida normal, pero que aquello está lleno de periodistas. “Me parece fatal que salgan hablando vecinos míos”. Karmele decía que la culpa era de los vecinos, que “por salir en la tele hablan”, y decía que los paparazzis no tenían la culpa. Pero Belén gritaba, “¡callate Karmelilla!”.
Belén se queda, y no quiere tener que ir con miedo a su casa, porque según ella lo que los vecinos tienen que hacer es llamar a la policía. Kiko también la defendía “lo que hay que decir a esa gente es que no te vas a esconder en una cueva”.
En fin, que la culpa no la tiene ella, eso queda claro, porque los paparazis están ahí porque ella lo vale, pero los vecinos aunque estén hartos de que les pregunten si han visto ya a Belén, si ya la conocen, tienen que “vender su casa” según Kiko. Lo que faltaba por escuchar.
En Pronto ya han hablado los vecinos, cosas como “cuando vine a comprar mi casa me contaron que la Esteban iba a ser vecina mía y, viendo la que se nos venía encima, pedí que mi chalet no estuviera en su misma calle”. ¡Ale! buen rollito en Paracuellos. Sí señores.
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