
Si antes hemos visto la evolución de Kristen Stewart, desde los 15 años hasta ahora, este es el momento de recordar cómo era Robert Pattinson en su época de Cedric Diggory en Harry Potter y el Cáliz de Fuego.
Vemos a un Robert de unos 19 añitos, con un pelo despeinado tal y como lo lleva hoy día, pero con un tono de rubio más claro, ya sabéis que el pelo se va oscureciendo con la edad. Otra cosa que llama la atención son sus cejas, ya que todavía no se las cuidaba, y son distintas a las que tiene hoy.
Lo que no ha perdido ni ha cambiado es su forma de sonreir, su color de ojos, su espontaneidad en las fotos, y esa forma que tiene de conquistar a la cámara sin darse cuenta. ¿Quién quiere ser tapón de rotulador por un momento? levantad la mano.
Robert Pattinson firmando autógrafos como Cedric Diggory en Harry Potter





Robert Pattinson y Chris Weitz saludaron a todos los fans que tuvieron la suerte de estar en la conferencia de prensa de Luna Nueva y que se celebró en Shinagawa, en el Intercity Hall de Tokyo, Japón, ayer martes por la tarde. Se les ve relajados, acompañados por una amable señorita japonesa con unas pintas muy curiosas.
Antes de la rueda de prensa habían estado comiendo por el centro de Tokyo (sushi, ¡ñam!) y parece que la visita está siendo tranquila y agradable, como era de esperar entre nipones, aunque se les ve cansaditos.
Por cierto, Robert se ha cortado el pelo, y está guapísimo (siempre está guapísimo, claro) le queda bien todo lo que se haga, y con el pelo más corto casi se parece a aquel lejano Cedric Diggory de Harry Potter… sí, parece má jovencito. Qué mono.
Robert Pattinson en el evento de Luna Nueva en Japón



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Supongo que no hacía falta que nos lo dijeran los de People, pero bueno, está bien que a cada cual se le reconozcan sus “valores”. Y si esos valores en el caso de Rob Pattinson consisten en estar entre los tíos más buenos del mundo, pues qué culpa va a tener él…
De todos modos yo soy de la opinión de que a Rob el morbo le ha venido gracias a su personaje vampírico de Edward Cullen, porque si no, a ver, que levante la mano la que se fijó en el él cuando hacía de Cedric Diggory en Harry Potter y el caliz de fuego. No vale mentir, porque no cuela. Porque seguro que más de una pensó en ese momento que se había imaginado a Cedric mucho más guapo, y sin esas cejas que parecían “dos gatos tumbaos”.
Pero de repente le dan un aire grunge a su peinado, le ponen unas lentillas chulas, y le dan el poder de leernos la mente, y ya estamos todas locas porque nos pegue un mordisco en el cuello (sí, sí, yo también me incluyo, porque una es criticona, pero no tonta…).