
Creo que ya lo he dicho alguna vez, pero lo repito: me encanta el Príncipe Harry. ¿Qué sería de nosotros los cotillas si no estuviese él para darle emoción a la aburridísima vida de la corona británica?
Definitivamente lo que más me gusta de él es esa aficioncilla que tiene de disfrazarse de cosas que sacan de quicio a su real abuelita, como la vez que se vistió de nazi para una fiesta de disfraces, y si la última “trastada” con la que nos sorprendió fue la de aparecer con las uñas pintadas de rosa a juego con los calzoncillos que llevaba, ahora ha dado un paso más hacia el travestismo y le ha dado por ponerse una larga peluca morena.
Pero al menos esta vez el propósito ha sido un poco más noble (aunque quizá por ser noble él, debieran considerarse nobles todas sus travsuras… ay, que ya no sé ni lo que digo…). Pues eso, que esta vez el travestismo tenía un fin más elevado, porque en el amor y en la guerra todo vale.
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Aunque hay que leerlo un par de veces para enterarse, eso es lo que ha hecho el benjamín de la corona británica, que ha decidido que la mancha verde de mora, con mora verde se quita, y en vez de seguir llorando su ruptura con Chelsy Davy ya le anda buscando sustituta.
La candidata en cuestión no es otra que una de las mejores amigas de Kate Middleton, la novia de su hermano. Su nombre es Astrid Harbord, tiene 27 primaveras (3 más que Enrique), y su familia tiene una “casita” de 1,8 millones de euros en el condado de Wiltshire. Que siempre adorna mucho tener una casa en el condado de Whiltshire, digo yo. Pero lo que parece que más atrae al Príncipe de la joven aristócrata, aparte de su evidente parecido físico con Chelsy, es la sana afición que ambos comparten por salir de juerga.
Durante la noche del sábado fueron fotografiados de lo más mimoso en varios garitos londinenses, hasta que a las tres de la mañana decidieron concederse un poco de “intimidad”, y pusieron rumbo a la residencia de él en Clarence House, acompañados, eso sí, por una corte de guardias de Scotland Yard. Todo muy íntimo y romántico.
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Paris Hilton, la princesita pija, quiere un trono de verdad y anda buscando a su príncipe azul, y no en sentido figurado. Se ha empeñado en echarse como novio a alguno que tenga su poquito de sangre azul verdadera. El objetivo de tamaño capricho no ha sido otro que el Príncipe Enrique de Inglaterra, que desde no hace mucho vuelve a ser soltero tras su ruptura con Chelsy Davy.
Paris, que ahora mismo está en Inglaterra promocionando su último reality, ha dejado caer como quien no quiere la cosa que le gustaría tener una cita con el principito, y aunque él ha hecho oídos sordos, ha estado a punto de picar porque sabemos que el viernes pasado estuvieron a puntito de quedar, aunque a última hora Enrique canceló el encuentro.
Imaginamos que el hecho que impulsó al Príncipe a planearse tener una cita con la heredera del imperio Hilton, puede tener algo que ver con que Chelsy Davy esté de vacaciones con el salvaje Bradley “Jabu” Kirkland, cazador de cocodrilos y amigo de toda la vida de la chica, que ya fue el causante en algunos momentos de los celos de Enrique. Y con razón, no hay más que echarle un ojo a esos abdominales de la foto.