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Menos mal que no nos han hecho esperar mucho, y que nada más empezar el programa, Mercedes ha comunicado a los habitantes de la casa de Gran Hermano 11, que ya hay elegida por el público en la repesca. ¡Carol! por el 37,6% de los votos. Tiembla Indhira (eso lo digo yo, no Mercedes). Todos le empiezan a dar consejos y a despedirse. Por cierto, a estas alturas no saben que van a ser tres los que vuelven a la otra casa.
Al ratito Mercedes vuelve a conectar con la casa, y les dice que tienen que decidir entre todos quién vuelve a la otra casa. Y se quedan alucinando con el hecho de que vaya a entrar otro. Eligen a Siscu, todo ha quedado así porque Pilar y Rebeca lo han elegido a él, Juan y Melanie a Nagore, y luego han desempatado y él ha sido el que ha tenido más suerte.
Y conectan de nuevo. Mercedes los manda a todos a la sala de expulsiones, y van contentos pensando que hay un concierto… pero ¡no! lo que pasa es que tienen que elegir al tercero en entrar, así de golpe. Primero les enseña la pantalla, y ven que en la casa de al lado están Pilarita, Juan, Rebeca, Melanie y Nagore. No saben dónde está Carol ni Siscu. Y eligen a Pilar. La cosa ha estado reñida, pero Saray se los tenía a casi todos camelados. Y se produce el momentazo, salen de la sala y está Carol dentro de la casa.
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En las Galas de Gran hermano 11 nos guardan un montón de emociones, como el saber que Hans se confesó transexual a Saray. Entre semana nos dosifican un poco, pero los jueves nos lo sueltan todo de golpe, así que estas son dos de las noticias que se tenían guardadas para sorprendernos un poco el día de expulsiones.
Rebeca, la loca de la doble personalidad, que parecía que no había matado ni a una mosca en su vida, con todo ese rollo de “qué bonito eres, es tan bonita… son superbonitos”, durante el cumpleaños de Tatiana, se volvió loca (otra vez), porque está bastante salida la chica, y empezó a gritar a Toscano varias cosas, entre ellas “¡que no quiero que me digas, quiero que me hagas!” hasta que el otro se la colocó a horcajadas en la silla, y la besó. Y Rebeca supercontenta.
En fin, que Tatiana tan pancha, en el confesionario decía “me río, me río , me río”, y Toscano daba sus explicaciones a los demás, “tampoco voy buscando na con la Rebeca, pero no me importaría”. Más claro agua, que aquí están todos igual de necesitados, parece.