
Hace unos meses una niña llamada Lindsay Lohan decidió alquilarse una casita en el idílico barrio de Hollywod Hills, donde pasar hermosas noches de verano junto a su príncipe az…, perdón, digo princesa azul, Samantha Ronson. Pero en vez de ser felices y comer perdices, acabaron tirándose las perdices a la cabeza, y como consecuencia de tanto altibajo emocional, los malvados vecinos de Hollywood Hills se vieron obligados a soportar fiestas hasta altas horas de la madrugada, por lo que conspiraron hasta echar a la pobre Lindsay de su reino. Colorín colorado.
Un poco menos pintoresca pero de idéntico resultado es la realidad, ya que los habitantes del vecindario de Lindsay Lohan, hartos de sus fiestuquis y del acoso de los papparazzis, no han parado de presionar a la actriz hasta que ha decidido abandonar la casa que tenía alquilada.
Lo malo es que, como se ve que tiene ciertos problemas de liquidez, aún no ha podido pagar el alquiler de los últimos cinco meses, una cifra que asciende a 50.000 dólares, ya que el precio de la casa era de 15.000 dólares mensuales, aunque a ella le habían hecho descuentillo y se la habían dejado a 10.000 al més, según ha contado un vecino cotilla.

El presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, y su flamante y sumisa esposa, Carla Bruni, están buscando piso nuevo y se han fijado especialmente en el pisazo de Yves Sant Laurent, que consta de dos pisos y jardín propio.
Y es que convivir en una casa cuyo pasado cuenta con las relaciones íntimas que tu actual pareja ha tenido con otras personas no debe de ser muy agradable. Es por eso que se han puesto manos a la obra y ya la semana pasada estuvieron visitando la casa del diseñador, en la Rue de Babylone, 55, París, con la intención añadida de reformarla y convertirla en el nidito de amor de la pastelosa pareja.
Se da la curiosidad de que en ese mismo edificio el cantante Mick Jagger ha estado viviendo y más curioso es que la misma Carla Bruni mantuvo una relación sentimental con él en el año 1992. ¿Este dato lo sabe Nicolás?
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Los Jonas Brothers están siendo los protagonistas de su propia aventura de terror, ya que, según un médium llamado Kenny Kingston, la casa que están a punto de comprarse en Hollywood está infestada de espíritus de todo tipo. Fantasmas buenos, y fantasmas malvados.
Se supone que la causa está en que la mansión tiene una amplia historia de amores prohibidos, hijos ilegítimos y fiestas decadentes. Y, claro, me quedo yo pensando: pues igualita que el resto de mansiones de Hollywood, ¿no? Y si no, el famoso hollywoodiense que esté libre de amores prohibidos y fiestas decadentes, que tire la primera piedra…
El médium sin embargo, tiene muy claro que el remedio es un buen exorcismo, porque no hay mal que no cure un poco de agua bendita. Y me imagino que ya habrá aprovechado para ofrecer sus servicios a los hermanitos. Pero a mí toda esta historia me suena a una empresa de desratización que soltara un puñado de roedores en tu sótano antes de darte presupuesto.
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Ashton Kutcher, más conocido por haberse llevado la gloria de casarse con la siempre escultural Demi Moore, no es tan dulce y empalagoso como puede deducirse de su eterna sonrisa.
El actor sabe hacer gala de un mal humor sorprendente cuando la ocasión lo requiere. En este caso, la causa ha sido que el vecino de su mansión de Los Angeles ha decidido ponerse a hacer obras, y los obreros empiezan a trabajar y a hacer ruidos a las 7.30 de la madrugada (para mí todo lo que sea antes de las 12 del mediodía se merece la calificación de madrugada). Y por lo visto este glamouroso matrimonio no debe de tener muy buen despertar.
Bueno, a esas horas son pocos los que lo tienen, y más aún con el ritmo de fiestas que hay por aquellos lares. Afortunadamente, tanta violencia se vio canalizada en una serie de improperios que el actor lanzó a través de su blog, en el que idiota fue el insulto más agradable. Viendo tanta saña, a lo mejor deberíamos ficharlo para Cotilleoblog, porque escribir resulta de lo más catártico.